El brillo peligroso del Mago de Oz



Para crear la nieve del campo de amapolas y otras tomas se esparcieron fibras blancas de amianto, un material que entonces parecía ideal por su aspecto y por no prenderse con las luces del estudio. Ese mismo material también se usó en elementos del vestuario y en accesorios que necesitaban resistencia al fuego, porque las producciones trabajaban bajo focos muy calientes y buscaban reducir riesgos de incendio.

🎞️Riesgos para la salud

El amianto libera fibras tan pequeñas que pueden quedar en el aire y ser inhaladas por las personas presentes en el set. Con el paso de los años se ha sabido que esa exposición puede causar enfermedades graves como asbestosis, mesotelioma y otros cánceres pulmonares, que muchas veces se manifiestan décadas después de la exposición.

🎞️Efectos en el rodaje y sus protagonistas

Durante la filmación hubo varios accidentes y problemas de salud relacionados con materiales y maquillajes peligrosos usados en la época, lo que obligó a reemplazos y provocó lesiones en algunos miembros del equipo y reparto. Historiadores y expertos han señalado que la práctica de usar amianto en películas pudo haber contribuido a problemas de salud en quienes estuvieron expuestos, aunque no siempre existe una relación médica pública y concluyente para cada caso.

🎞️Qué se hace hoy y la lección que queda

Hoy se evitan materiales peligrosos y se usan alternativas prácticas como nieve artificial segura y efectos digitales para lograr el mismo resultado sin poner en riesgo a nadie. La historia de aquella decisión sigue siendo un recordatorio del costo humano detrás de muchos efectos clásicos del cine

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